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Comino

Las semillas de comino provienen de una delicada planta anual, originaria del Mediterráneo oriental y del África del Norte. Es una especia muy antigua, nombrada hasta en el Viejo Testamento.

Descripción:

La planta del comino que pertenece a la familia de las Umbelíferas, prefiere los climas muy calientes, crece hasta 25 cm. Se necesitan 4 meses para que madure la planta. Es preferible sembrar las semillas al comienzo de la primavera y trasplantarlos después a un terreno soleado y bien drenado. Las semillas se recogen cuando inician a cambiar el color y se ponen a madurar primero y se desecan después en paquetes de papel colgados en un lugar bien aireado. Se pueden encontrar enteros o en polvo. Una vez molido, tiende a perder el sabor y el aroma.

Un Poco de Historia:

Los romanos usaban comino en lugar de pimienta y además lo usaban molido para tomar sobre el pan y en bebidas y pociones de amor. Estaban convencidos de que el uso del comino era garantía de una pareja fiel.

En la Edad Media, se utilizaba en Oriente Medio, el Norte de África y la India para la preparación de curry. Es muy popular su uso en chile con carne.

Desde el siglo XVI el interés por el comino fue disminuyendo en Europa, se supone que fue sustituido por la alcaravea, que tiene un sabor parecido. Actualmente se vuelve a incrementar su uso.

Uso en Cocina:

El comino, delicadamente aromático, es un ingrediente fundamental en las cocinas del Norte de África, del Medio Oriente, de la India. En España y en Portugal, es usado para aromatizar salchichas, el arroz y las verduras guisadas. En Marruecos, su característico aroma invade los quioscos, donde se asan las “brochette” (kebab), carne fuertemente aderezada, en la cual predomina el olor del comino. Una ligera tostadura de las semillas, en una sartén sin condimento, exalta el aroma y el sabor del comino.